¿Cuánto cuesta hacer una Revista?

Depende, es una pregunta demasiado genérica. Si hablamos de costes de imprenta, en números muy gordos, unos 500 ejemplares de cada número cuestan unos 1500-2000€ dependiendo del número de páginas, distribución de las tintas y pliegos, vaivenes del mercado de papel…

A ello se deben sumar otros gastos menos abultados como son la distribución (somos autodistribuidores, por lo tanto «nos salimos baratos», sumando simplemente los costes de packaging y envío), la traducción (nos autotraducimos y pagamos un revisor de estilo que cuesta en números muy gruesos 500- 700€), redactores, editores, fotógrafos e ilustradores (en nuestro caso, el equipo de la editorial sin ánimo de lucro somos precisamente todos los anteriores), etc.

Funcionamos más parecido al banco del tiempo, donde el esfuerzo que cada uno pone en cumplir su rol se compensa con el que otro invierte en trabajar tu material, llevarlo a otros idiomas, ponerle imagen, darle formato, etc, por lo que los gastos que tenemos son los servicios externos que necesitamos. Las librerías se suelen quedar de un 25-35% del pvp, en el llamado «descuento a librerías». Un ejemplar viene a costar unos 6-7€ en su producción a la escala que la tiranía de la cadena productiva nos impone un poquito (en ello no suelen ir incluidos impuestos etc).

¿Qué podemos aprender de su AAAA?

Creo que más que dar enseñanzas categóricas, lo que enseña AAAA es a mirar desde otros prismas, a romper algunos esquemas y estructuras rígidas, y a tentar y provocar movimiento donde hay inmovilismo.

Me gusta comprobar que la mayoría de los mails que recibimos diciendo «quiero escribir» empiezan por un «os llevo leyendo mucho tiempo». Me gusta ver la dinámica que se produce cuando alguien tras leer, escribe, y lo hace con una mirada experimental, a veces ingenua, a veces con un academicismo extremo inseguro, pero con ganas de aprender.

Probablemente no seamos el crítico alabado, la redactora ingeniosa, el reportero avispado, la poetisa seductora. Probablemente seamos una mezcla extraña de todo ello, en un aprendizaje constante; pero en ese aprendizaje cabe mucha gente, se admite el error, se abren puertas y se dan portazos a lo que se ha agotado. Creo que si algo puede enseñar AAAA es a llevar lo que nos rodea al terreno humano, y a expresarlo con una pasión y una empatía sencilla, que poco a poco va conectando mentes.

¿Qué opina de la enseñanza de la Arquitectura?

Que algún problema muy de base debe de haber para que muchas de las mejores calificaciones que llegan de los colegios sean de las últimas personas en salir con un título, que la arquitectura se aprenda con power points, que en un ejercicio final se tarde un año de dedicación exclusiva a tu amante el ordenador para luego salir y tener que hacer unas prácticas detrás de otras «por no tener experiencia».

Algo tiene que haber mal para que lo que se enseña en las escuelas sea directamente proporcional a lo que se muestra en el 90% de las revistas al uso, mientras que el resto de modos de hacer quedan silenciados.

Algo mal tiene que haber para que se invierta más tiempo en configurar las luces de un render que en pasar las manos por un muro y entenderlo. La enseñanza de la arquitectura necesita una revolución, los alumnos necesitan alas, no planes 3+2 y variantes.

Se puede ser amateur y hablar de Arquitectura

Faltaría más. Cualquier día de estos nos lapidan como en aquella escena de la vida de Brian. Creo que el tiempo de las divinidades ha acabado. Por otra parte, todos deberíamos ser eternos amateur… el que cree que ya lo sabe todo, simplemente ha construido un muro delante que le impide ver cómo el mundo cambia.

Un Arquitecto y un Edificio (actuación urbana, estructuras efímeras…)

¿Que vayan de la mano, o diferentes? Mira, opto por lo segundo.

Un arquitecto, Barragán, siempre. Por su sencillez, honestidad, sensibilidad, por su manera de recordar y revivir, y por hacerlo son la sutileza de un verdadero maestro.

Un edificio… aquél que más me fascina: la casa-cueva de mi familia, con sus 100 años, intimista, escondida, donde reina un silencio que ensordece, donde la oscuridad te inunda de noche hasta desorientarte, y donde en primavera se cuela el olor a azahar sin poder competir con ningún otro lugar ideado lleno de pretensiones.